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- El
exterior:
No
cabe duda, un aparato grande, bien dimensionado, diáfano en su frontal, de
evidentes simetrías en sus formas, cuatro robustos pies de sorbotane, frontal de vidrio
acrílico y negro, todo negro. No cabe duda estamos ante un GRYPHON de pura cepa.
El
TABU CDP-1 de GRYPHON, es un producto de dimensiones un poco por encima del estándar habitual no obstante justificadas por la complejidad interior que
presenta. Su frontal esta realizado en vidrio acrílico de color negro de gran espesor y en el se
encuentran la botonera de control y la bandeja de transporte que esta situada en el centro, configuración
esta que permite una optima distribución de masas. El resto del aparato está realizado
en acero de 2 mm. de espesor plegado de tal modo que conforma una gran rigidez estructural.
La
interconexión está resuelta con los mejores componentes disponibles estando
presente una salida digital AES/EBU de 110 ohm y las salidas analógicas balanceadas XLR y
dos RCA. Insisto, conectores todos ellos de primera calidad. El conjunto viene acompañado
de un discreto pero practico mando a distancia.
- El
interior:
Es
aquí cuando, retiramos la gran cubierta superior del aparato y echamos un
vistazo a su interior, nos damos cuenta que estamos ante un producto realizado con la mas
absoluta excelencia desde el punto de vista de diseño industrial, utilizando materiales
y componentes que sólo encontraremos en la órbita de las grandes referencias, créanme.
Para
empezar a simple vista destaca una topología rigurosamente doble monofónica,
por otra parte habitual en los productos de GRYPHON, dos transformadores apantallados y
desacoplados mecánicamente de la placa sobre la que están montados, tres placas de circuito
separadas físicamente de especificaciones de rango militar. La sección de salida analógica
realizada enteramente con componentes discretos y completamente balanceada.
La
sección digital, ubicada en el centro del aparato detrás de la mecánica de
transporte incorpora dos dobles DACS en configuración diferencial que permiten una
resolución de 24 bits/96 Khz, así como la decodificación HDCD para discos que contengan este
algoritmo.
La
mecánica de transporte, es un diseño de SONY de ultima generación que GRYPHON
ha mejorado cuidadosamente tanto en la unidad de lectura láser como sobre todo en
el sistema de desacoplo mecánico acústico de la bandeja, consiguiendo aislar completamente
este dispositivo del resto del aparato. El resultado es una completa estabilidad en el proceso de
lectura del disco que naturalmente repercute en el sonido final como veremos.
En
definitiva lo mejor de lo mejor, tanto es así que se me antoja mas este
producto en la línea de las ANTILEON y de los SONATA que en la TABU como preconiza su nombre.
La
escucha:
Ante
todo quiero anticipar que el CDP1 requiere, antes de realizar una escucha con
rigor, como mínimo un rodaje de algunas horas, entre 20 y 40, y lo digo por experiencia ya
que tuve la oportunidad de escuchar uno recién desprecintado y volver a oírlo 2 meses
después, perfectamente rodado; Una metamorfosis en toda regla. Esto se puede entender
dada la complejidad y profusión de componentes discretos de que dispone.
El
sistema asociado a la escucha fue el siguiente:
-
Previo UNISON RESEARCH MYSTERY ONE.
-
Amplificador de potencia TABU 2 de GRYPHON.
-
Cajas acústicas DYNAUDIO CONTOUR 3.0.
-
Cables de interconexión SILTECH SQ 80 G3.
-
Cables de altavoz SILTECH LS 80 G3.
Como
verán, todo material del mismo importador, y una configuración que por relación
calidad precio podríamos catalogar como entorno ideal para el CDP1 aunque, insisto en
ello podría insertarse sin ningún problema en sistemas de mayor envergadura y no desentonaría
en absoluto.
Así
pues con todo el sistema calientito comenzamos con algunos discos de jazz,
conciertos de guitarra, clásica, solistas, corales, pianos, etc.
Cinco
palabras clave: Música, fluidez, coherencia, atmósfera, precisión. He
realizado bastantes audiciones de este tipo y en casi todas ellas encontré una constante, un
denominador común, una primera impresión del sistema evaluado, que normalmente se ha mantenido a
lo largo de la escucha, manifestándose como una característica destacada frente a las demás,
una especie de impronta que finalmente tengo que obviar para poder concentrarme en las demás.
Con el CDP1 ocurre todo lo contrario, es decir no destaca nada especialmente sobre lo demás
y destaca todo, a excepción quizá del extremo grave y digo esto porque en otros reproductores
de discos comp |